El estrés prenupcial en las parejas

El estrés en parejas

Cuando pensamos en una novia viene a nuestra mente imágenes de una mujer hermosa radiante, feliz en cuyo rostro y orgulloso caminar se refleja esa sensación de plenitud, de orgullo al ir hacia el altar. Pero detrás de esa maravillosa visión ocultos están los meses cargados de días llenos de miedos, sin sabores, lagrimas y hasta discusiones.

La etapa prenupcial genera en la mayoría de las mujeres y hombres sin importar raza, religión, posición económica, una especie de sabor dulce amargo, pues a pesar de ser una de las etapas más importantes y más esperada de nuestra vida, también es aquella en donde se pone en juego nuestra inteligencia emocional, creatividad, tolerancia, resistencia, paciencia, persistencia, entre muchas otras emociones, sin las cuales no podríamos llevar a feliz termino nuestro tan anhelado proyecto.

¿Por que sucede esto?
La respuesta es simple durante este proceso se genera una serie de dudas que vienen a nuestra mente una y otra vez y que desencadenan una gran carga emocional que nos lleva a vivir en un estado constante de ansiedad producto del estrés a que nos sentimos sometidos y sometidas.

Entre estas dudas tenemos algunas personales :

  • ¿Estaré preparado/a para dar este paso decisivo en mi vida?, ¿Es esto lo que realmente quiero para mi vida?, ¿Cumplirá él o ella mis expectativas?
  • Dudas Emocionales: Están muy relacionadas a nuestra parte sentimental. ¿Me querrá tanto como lo quiero o como yo la quiero?, ¿Saldré lastimado/a?, ¿Daría su vida por la mía, o yo por la de ella?
  • Dudas Familiares: Están relacionadas tanto a la familia de origen como a la familia de la que se forma parte
  • ¿Me aceptan realmente sus padres?, ¿Será mujeriego como sus hermanos?, ¿Algún día se llevara bien con mi madre?, ¿Seré tan feliz como lo han sido mis padres?
  • Dudas Sociales: Están relacionadas con el circulo social propio y al que se va adherir. Me aceptaran en su círculo social o viceversa. ¿Estaré a su altura o viceversa?
  • Dudas Profesionales: Relacionadas al status profesional de la persona. ¿Impedirá que siga estudiando?, ¿Algún día pensara en sacar una carrera?, ¿Podré viajar a realizar mi Post-grado?
  • Dudas Económicas: Basados en el estatus del que se disfruta, ¿Podré mantener mi estilo de vida?, ¿Podré adaptarme a vivir con menos?, ¿Serán suficientes nuestros ingresos para todo lo que planeamos?
  • Dudas Existenciales: Están relacionadas con nuestro propósito para la vida, ¿Habré nacido para casarme?, ¿Será mi alma gemela?

En fin este bagaje de emociones constantes nos mantiene como en una montaña rusa, en donde subimos y bajamos según se nos presente la situación. Y quizás lo que perderemos de vista en este periodo tan decisivo es que lo que más nos presiona es estar a la “altura” en todo aspecto. Esta necesidad de cumplir las expectativa de nuestro alrededor, ese temor subyacente de agradar a los demás perdiendo de vista que lo que realmente importa es decidir con base a lo que queremos o lo que es mejor para nuestro yo.

Darnos el permiso de decidir por nosotros mismos desde nuestro centro de sabiduría interior, nos permite asumir la responsabilidad del compromiso adquirido sin tener que responsabilizar a otros por nuestros actos. Así mismo nos brinda la gran satisfacción de disfrutar del éxito de nuestra elección si ese fuere el caso; o asumir con valentía el fracaso, teniendo siempre presente que a pesar de la mala experiencia lo que queda en nuestra vida es una oportunidad de crecimiento personal que nos permitirá ser más cautos en alguna elección futura.

Es muy importante tener siempre presente que al decidirnos por el enlace nupcial estamos creando una nueva experiencia para nuestra vida en donde hay dos libertades que se unen para recorrer un mismo camino; teniendo claro todo el tiempo que antes de ser príncipes y princesas anhelados, tan sólo somos seres humanos.

Licda. María Pilar Blanco Arenas
PsicólogaTerapia Anti-Estrés y Terapia de Pareja