Vacunación Infantil

El día en que conocemos por primera vez a nuestros hijos, se describe como el mejor momento de nuestras vidas. Todo lo que queremos o deseamos es lo mejor para ellos, como verlos crecer sanos y fuertes para convertirse en personas de bien.

Como padres tenemos una gran responsabilidad con ellos, siendo parte de nuestro deber brindarles seguridad, protección, y cuidar de su salud, es por esto que debemos cumplir con las vacunas correspondientes a su crecimiento.

La función  de la vacuna es la de generar del organismo inmunidad frente a una determinada enfermedad, estimulándolo para que produzca anticuerpos que luego actuarán protegiéndolo frente a futuras infecciones, ya que el sistema inmune podrá reconocer el agente infeccioso y lo destruirá.

Las primeras vacunas se deben colocar al niño dentro de sus primeros dos años de vida, posteriormente existen otras vacunas o refuerzos que se les va administrando durante su crecimiento y también están aquellas vacunas que se colocan en edad adulta.

El calendario de vacunación puede variar de país en país, pero de manera general se aplican las mismas vacunas y a la misma edad.

Gracias a las vacunas muchas enfermedades se han podido controlar o erradicar.

Algunas de ellas son:

  • Polio
  • Sarampión
  • Difteria
  • Tétanos
  • Tosferina
  • Paperas
  • Rubeola
  • Hepatitis B
  • Enfermedad Neumocócica
  • Meningitis
  • Tuberculosis

Hay padres que pueden tener algún temor de administrar la vacuna a sus hijos por efectos adversos; pero es preferible suministrar la vacuna para evitar contraer una enfermedad grave, cuyo riesgo por no administrar la misma es mucho mayor que los efectos secundarios que pueda causar la vacuna.

Es cierto que existen algunos efectos secundarios de las vacunas que pueden ser fiebre, salpullido o dolor en el área donde fue administrada. Pero estos efectos suelen ser leves y pasajeros.

A la mayoría de los niños se les puede suministrar las vacunas en base a su calendario de vacunación. Solo existen algunas excepciones en donde se considera no colocar la vacuna, por ejemplos algunos:

  • Alérgicos a algún componente de la vacuna.
  • Su sistema inmunológico está debilitado debido a alguna enfermedad o tratamiento, por ejemplo, quimioterapia.
  • Que se encuentre con fiebre alta.
  • Que hayan realizado recientemente una transfusión de sangre.

Se debe conservar el carné o tarjeta de vacunación ya que en ella se muestra con exactitud cuando fue suministrada la vacuna, haciendo parte del historial de salud del niño o adulto que puede servir posteriormente o ser requerido en caso de consultas o urgencias médicas, viajes internacionales, y en algunos casos son solicitados por las entidades educativas.

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