Lo que usted debe saber sobre Diabetes

¿Qué es la diabetes y cuántos tipos hay?
La diabetes es una enfermedad crónica, que se caracteriza por la elevación de los niveles de azúcar en sangre.  Se debe a deficiencias en la secreción de insulina, resistencia a la acción de la insulina o ambas. Existen diferentes tipos y su identificación es importante al momento de decidir el mejor tratamiento.  Los tipos más comunes son la diabetes tipo 1 y 2.  La Diabetes tipo 1 se diagnostica más frecuentemente en niños y adultos jóvenes.  En este tipo ocurre un ataque inmune a las células del páncreas encargadas de la producción de insulina.  Como resultado, el paciente sufre una deficiencia absoluta de insulina y requiere inyectarse esta hormona para vivir.  Los pacientes con diabetes tipo 1 pueden sufrir crisis de cetoacidosis debido a la acumulación de ácidos en la sangre, esto puede ocurrir al momento del diagnóstico, cuando el paciente deja de inyectarse o cuando los pacientes tienen una enfermedad aguda (infecciones, durante cirugía o emergencias médicas).

La Diabetes tipo 2, también conocida como diabetes del adulto o no dependiente de insulina se debe generalmente a una resistencia aumentada a la acción de la insulina, usualmente asociada a una secreción deficiente de la misma.  Esto pacientes producen suficiente insulina para prevenir episodios de cetoacidosis y generalmente pueden manejarse sin inyectarse insulina. Otros tipos de diabetes se clasifican según su causa, por ejemplo, si son secundarios al uso de medicamentos (esteroides), al embarazo o asociada con ciertas enfermedades.

¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se establece con valores de glucosa iguales o superiores a 126 mg/dl en ayunas en dos ocasiones o glucosas iguales o mayores a 200 mg/dl durante una prueba de tolerancia oral a la glucosa o en los pacientes que presentan síntomas sugestivos de diabetes, niveles de azúcar iguales o mayores de 200mg/dl en cualquier momento.

¿Cómo se manifiesta la diabetes?
Cuando los niveles de azúcar se elevan, la glucosa se pierde a través de los riñones, esto produce que los pacientes orinen frecuente y abundantemente, y como consecuencia pueden perder peso y tener mucha sed.  Otros síntomas son las infecciones genitales por hongos, visión borrosa y disfunción eréctil.  Con frecuencia, sin embargo, la diabetes es un enemigo silencioso, no produce síntomas reconocibles pero causa un daño continuo que lleva a serias complicaciones a largo plazo. Estas complicaciones incluyen la retinopatía diabética con pérdida potencial de la visión, nefropatía que lleva a falla renal, neuropatía periférica con riesgo de ulceración, amputación y deformidad.  Los pacientes con diabetes además tienen un riesgo aumentado de enfermedad arterosclerótica (infartos, derrames cerebrales, mala circulación).

¿Se pueden prevenir estas complicaciones?
Sí. Varios estudios han demostrado que la mejoría del control de la glucosa se asocia con una disminución del riesgo de desarrollar retinopatía, nefropatía y neuropatía. La enfermedad cardiovascular es una causa importante de muerte en pacientes diabéticos, es también muy importante controlar los factores de riesgo cardiovascular como lo son la presión arterial y el colesterol. La detección y tratamiento temprano de complicaciones retrasa la progresión de las mismas.

¿Cuáles son las metas y como se logran?
Control de la glicemia: Su médico debe ordenarle una prueba llamada hemoglobina A1c.  La hemoglobina contenida en los glóbulos rojos se azucara y el porcentaje de esta hemoglobina azucarada nos da una idea de cómo ha sido el control de la diabetes en los últimos 3 meses.  La meta es tener su Hemoglobina A1c menor de 7%. Esto lo logra con una dieta balanceada (baja en azúcares refinados) y medicamentos. Otro aspecto importante, sobre todo en pacientes con diabetes tipo 2, es el ejercicio regular el cual disminuye la resistencia a la acción de la insulina y contribuye a la reducción de peso traduciéndose en un mejor control de sus azúcares.  Parte importante del control del azúcar es monitorizar los niveles en casa, utilizando un glucómetro. Esto le ayuda al paciente a identificar los factores que le suben o bajan los niveles de azúcar y al médico a evaluar en forma temprana la necesidad de ajustes a los medicamentos.                

Detección temprana de las complicaciones: Debido al daño producido por la diabetes en los vasos sanguíneos pequeños de la retina, se forman unos saquitos (microaneurismas) que pueden sangrar, causar inflamación y desprendimiento de la retina (que es como la pantalla donde las imágenes que vemos se proyectan). Cuando esto ocurre, puede resultar en la pérdida de la visión en ese ojo. Es importante la visita regular al oftalmólogo (cada 1 a 2 años) para identificar si tiene estos daños y en ocasiones puede intervenir para detener su progresión mediante un procedimiento llamado fotocoagulación.  La nefropatía puede ser detectada en forma temprana mediante un análisis especial de orina, el cual detecta cantidades muy pequeñas de proteínas. Esta prueba se llama microalbuminuria, su médico puede ordenarle una colección de orina de 24 horas o una orina al azar.  Cuando ya se ha detectado la microalbuminuria, es posible retrasar y hasta evitar la progresión a enfermedad terminal del riñon con el uso de unos medicamentos especiales llamados inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y bloqueadores de Angiotensina 2. En esta etapa es también muy importante el control estricto de la diabetes y presión arterial. En cuanto a la neuropatía, es muy importante que su médico le examine en forma rutinaria sus pies, podrá evaluarle si ha perdido la sensación protectora en sus pies e indicarle medidas para protegerlos como lo son: nunca andar descalzo, usar zapato cómodo, no cortarse las uñas, mantener sus pies limpios y secos y revisar sus pies a diario para detectar cualquier lesión que haya ocurrido durante el día.

Control de los factores de riesgo cardiovascular: Es importante el control estricto de los niveles de lípidos (grasas) en la sangre, evitar el cigarrillo, controlar adecuadamente la presión arterial, ejercicio regular y el uso de aspirina.  Hay varios tipos de grasas que podemos medir en la sangre, el colesterol total que debe ser menor de 200, el colesterol LDL también conocido como colesterol malo el cual debe ser menor de 100, los triglicéridos que deben ser menores de 150 y el colesterol bueno o HDL que idealmente debe ser mayor de 40.  Estos valores son más estrictos en los diabéticos y con frecuencia una dieta baja en grasas saturadas no es suficiente para lograrlos y los pacientes necesitan usar medicamentos para ello. En cuanto a la presión arterial, su control es importante para proteger al paciente de riesgo cardiovascular, de enfermedad cerebrovascular y para retrasar el progreso de la enfermedad del ojo y riñón.  Todo diabético debe mantener su presión arterial ? 130/80 y si ya hay evidencia de enfermedad del riñón ? 125/75.

Con la ayuda de su médico usted puede lograr estas metas y llevar una vida plena controlando su diabetes.

Dra. Bresta Miranda de Palma
Endocrinología, Diabetes y Metabolismo

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